El sándwich mixto que sube de categoría con tres ingredientes y un truco clave es una versión innovadora del clásico catalán. Se trata de pan de molde, jamón ibérico, brie cremoso y un toque especial: la trufa se añade fuera del fuego para mantener su aroma. Este sándwich se puede preparar en apenas cinco minutos y es la solución perfecta para cualquier cena improvisada con invitados.

El secreto de este sándwich radica en el brie, que se corta en láminas finas y se coloca sobre una tabla mientras se preparan los demás ingredientes. Luego, se untan las rebanadas de pan con mantequilla y se colocan las láminas de queso, después el jamón ibérico y finalmente las otras dos rebanadas, con la mantequilla hacia afuera.

Al calentar la sartén o plancha a fuego medio, los sándwiches se doran rápidamente, pero sin perder su textura. El tiempo de cocción es crucial, ya que cuando el queso comienza a asomar por los bordes, se sabe que está listo. Se añade un poco de sal y, para un toque especial, se agrega aceite de trufa sobre el queso caliente.

Este sándwich es perfectamente complementado con un cava brut nature o un champagne joven, ya que la burbuja limpia la grasa del ibérico y del brie. También puede ser disfrutado con un vino tranquilo, como un godello gallego o un chardonnay con paso por barrica.

Para aquellos que no tienen trufa en casa, hay una alternativa: el aceite de oliva virgen extra de variedad picual y unas láminas finas de champiñón crudo. Aunque no es lo mismo, el bocado funciona y resulta más asequible.

La versión sin gluten es simple con cualquier pan de molde apto, mientras que para una opción vegetariana, se pueden utilizar tomates secos en aceite bien escurridos y picados. En cualquier caso, este sándwich mixto es la solución perfecta para cualquier cena improvisada y resulta muy fácil de preparar.