Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) revela que en 2025 las comunidades de América Latina y el Caribe enfrentaron severos episodios climáticos, incluyendo olas de calor intensas, sequías agudas, lluvias torrenciales, ciclones tropicales y un aumento del calentamiento global, que agravan los riesgos para ecosistemas terrestres y marinos.
El nivel del mar en áreas costeras del Atlántico tropical y el Caribe subió más rápidamente que la media mundial. La acidificación y el calentamiento de los océanos continuaron, lo que incrementó los riesgos para ecosistemas marinos y actividades pesqueras.
“Las señales del cambio climático son inequívocas en América Latina y el Caribe, desde la rápida pérdida de glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la intensificación de ciclones tropicales, olas de calor extremo, crecidas y sequías”, declaró Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.
En 2025, las olas de calor recurrentes con temperaturas superando los 40 grados Celsius afectaron vastas zonas en América del Norte, Central y Sur. El huracán Melissa, ocurrido ese año en Jamaica, fue el primer sistema tropical de categoría 5 a tocar tierra desde registros históricos.
Las autoridades jamaicanas utilizaron modelos meteorológicos precisos para implementar medidas financieras anticipadas y preparación ante desastres, limitando así la mortalidad. El calor extremo impuso una carga adicional sobre los sistemas de salud pública, con olas recurrentes de temperaturas superiores a 40 grados.
La mortalidad atribuible al calor en América Latina y el Caribe se subestima considerablemente. Entre 2012 y 2021, aproximadamente 13 000 personas fallecieron anualmente debido a altas temperaturas, según datos calculados de 17 países.
El informe también destaca la vulnerabilidad del sistema agroalimentario ante fenómenos climáticos extremos y perturbaciones que impactan simultáneamente en producción agrícola, medios de subsistencia rurales, acceso a alimentos y funcionamiento de mercados.
El 95% de Europa experimentó temperaturas superiores a la media en un 2025 especialmente desolador. América del Sur y el Caribe presentaron una tendencia al calentamiento más intensa entre 1991-2025, con incrementos de temperaturas anuales promedio.
Las lluvias en la región se volvieron más extremas en los últimos 50 años. América Central y el norte de América del Sur registraron precipitaciones torrenciales, mientras que el sur del Brasil, Uruguay y Argentina experimentaron aumentos en las precipitaciones y crecidas.
En 2025, las lluvias extremas causaron graves consecuencias humanitarias. Más de 110 000 personas fueron afectadas en Perú y Ecuador debido a inundaciones en marzo, 83 muertes ocurrieron en México por crecidas en octubre y se produjeron deslizamientos de tierra generalizados.
Las regiones del norte y centro de México sufrieron sequías severas durante el mismo período. El litoral latinoamericano, que representa 8.8% del mundo, ha visto un aumento en el nivel del mar debido a la acidificación de los océanos.
El deshielo acelerado en glaciares andinos afecta vitalmente a más de 90 millones de personas, suministrando agua para consumo doméstico, generación de energía y usos agrícolas e industriales. La acidificación del océano continúa, alcanzando mínimos históricos.
Un estudio en Nature Climate Change identifica que los micro y nanoplásticos pueden contribuir al calentamiento global absorbiendo más radiación solar, equivalente al 16.2% de la contaminación del carbón negro.