América Latina experimenta una transformación significativa en la forma de generar ingresos, y en México, este cambio se refleja en un contexto económico específico. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera un crecimiento económico del 1.6% para este año, mientras que el empleo formal progresivamente avanza, alcanzando un 45.2% de la población ocupada, según datos del INEGI, dejando en pie una informalidad laboral del 54.8%.

En este escenario emergen nuevas formas de participación económica, y la economía de creadores adquiere relevancia como un modelo basado en conocimiento, digitalización y acceso global. Se trata más que una tendencia pasajera: millones de personas están convirtiendo habilidades y experiencia en productos digitales capaces de generar ingresos sostenibles. Cursos en línea, mentorías, comunidades y contenidos especializados se consolidan como activos económicos dentro del ecosistema digital.

Las cifras muestran la dimensión de este movimiento: el mercado de la economía de creadores en América Latina pasará de 10.8 mil millones de dólares en 2024 a cerca de 98 mil millones en 2033, según datos de Grand View Research. Este crecimiento está impulsado por factores como una mayor conectividad y el fortalecimiento del consumo digital en español.

La base de este ecosistema ya muestra señales claras de consolidación: en 2025, Hotmart registró más de 250 mil productores activos a nivel global. Además, desde su llegada a América Latina hispanohablante, la compañía acumula más de 8.7 millones de compradores en la región, según el estudio Economía de Creadores en América Latina Hispanohablante: El Mercado y las Oportunidades para los Productores de Contenido de Hotmart.

Este impacto también se refleja en el empleo y en nuevas formas de generación de ingresos. La economía de creadores habilita esquemas de autoempleo, abre nuevas posibilidades de emprendimiento digital y facilita la exportación de conocimiento. Más del 50% de las transacciones en América Latina ocurre entre distintos países, evidenciando una integración económica digital que supera fronteras físicas.

México ocupa un lugar relevante dentro de este proceso, ocupando un espacio de liderazgo con productores que generan más del 20% de las ventas, y el 83% de la población utiliza internet, según el estudio Digital 2025 Global Overview Report.

La evolución del ecosistema también muestra señales de mayor profesionalización: entre los productores más avanzados, el 88% concentra su oferta en cursos en línea. Además, el 34% administra tres o más productos activos, según datos de Hotmart.

Otro dato relevante es el crecimiento del modelo de afiliación, que amplía la participación dentro del ecosistema digital: más de 107 mil usuarios han generado ingresos recomendando productos digitales, y solo en el último año, más de 21 mil registraron ventas activas.

La demanda también evoluciona: actualmente, las mujeres representan el 60% de los compradores de productos digitales en América Latina, según datos de Hotmart. En paralelo, categorías como educación, salud, desarrollo personal y emprendimiento continúan ganando relevancia dentro del ecosistema digital.

En este contexto, es relevante contar con eventos masivos que funcionan como punto de articulación del ecosistema: permiten compartir aprendizajes, detectar tendencias y acelerar la profesionalización de los productores. Los encuentros presenciales en Brasil, Colombia o México representan un mecanismo relevante para acelerar el desarrollo del ecosistema.

Concentran en un mismo espacio a productores, plataformas, inversionistas y compradores, generando condiciones que difícilmente se replican en entornos virtuales: conversaciones que derivan en alianzas, casos de éxito que se convierten en referencia y tendencias que se anticipan antes de consolidarse.

El desafío ahora está en consolidar este crecimiento de manera sostenible. Será clave fortalecer capacidades, ampliar el acceso a herramientas financieras y desarrollar entornos que acompañen la evolución de esta actividad económica. La oportunidad ya existe, y la región cuenta con talento, mercado y demanda para seguir impulsándola.