Con el objetivo de garantizar la seguridad y salud de los ciudadanos y visitantes durante la Copa Mundial 2026, que se celebrará del 11 de junio al 17 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, las autoridades de estos países han anunciado medidas coordinadas para mitigar el riesgo asociado con ébola. Este virus ha afectado especialmente a la República Democrática del Congo, donde se registran más de 1.100 sospechosos y 263 casos confirmados.

El pasado 17 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de ébola en la RDC como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Como resultado, los gobiernos norteamericanos y canadiense intensificaron las medidas preventivas.

Estados Unidos prohibió a los no ciudadanos que hubieran viajado a la RDC o a países vecinos en las últimas semanas desde el 17 de mayo. A su vez, Canadá implementó restricciones de entrada y cuarentena para residentes de estas regiones. México anunció medidas más estrictas en los aeropuertos, instando a la población a evitar viajes al país afectado.

El viernes pasado, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses extendieron la prohibición a ciudadanos que hayan estado en la RDC o países vecinos durante los últimos 21 días. La medida se aplicará temporalmente.

El secretario de Salud de México, David Kershenovich, reforzó las medidas sanitarias y pidió a quienes regresen del país afectado cumplir una cuarentena de 21 días. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó la coordinación entre los gobiernos para asegurar un evento seguro.

La aerolínea Viva Aerobus anunció restricciones temporales para pasajeros que hayan viajado a la RDC, Uganda o Sudán del Sur. Estas medidas se implementarán el 28 de mayo y tendrán una vigencia inicial de dos meses.

Mientras tanto, las autoridades mexicanas y estadounidenses mantienen un control vigilante en los aeropuertos para detectar cualquier caso sospechoso de ébola. La situación sigue siendo monitoreada de cerca por la OMS, que ha elevado el riesgo al nivel “muy alto”.