En una jornada de instrucción sobre plantas medicinales, preponderante es la presencia de mujeres en el aula, aunque no faltan varones. Durante los descansos, las mujeres suelen dominar la conversación, centrándose en diversos temas, entre ellos, las noticias provenientes de sus comunidades. Una mujer indígena, partidista y activista social, fue detenida en Los Altos de Chiapas por haber matado a su marido, acto que los compañeros consideran justificado en defensa propia.

Algunas mujeres utilizan el idioma castellano como puente entre sus dialectos, mientras otras se refieren al órgano genital masculino con términos de su lengua materna. Un varón joven, originario de una comunidad maya, pregunta la significación exacta del término utilizado por las mujeres. Las compañeras, sonrientes y coquetas, le explican que el término en cuestión se refiere al pene, mientras él, desconcertado, consulta sobre el nombre de su pueblo para evitar buscar a su mujer allí.

Una vez regresados al cuartel (el varón es un insurgente), comenta con una compañera sobre la reacción emocional de una de las mujeres. Aunque no expresaron sentimientos de lástima, él reflexiona sobre los derechos y deberes de los hombres en el grupo.

La clase se centra en plantas medicinales útiles para tratar dolores menstruales, donde el varón toma notas detalladas. Un varón se queja ante otros compañeros de su mujer exigiendo leña de buena calidad. Se discute sobre la conveniencia de seguir las recomendaciones o seguir los deseos de las mujeres.

Un silencio inusual marca el final de esta reunión, donde se toca el tema del respeto mutuo y el trabajo que deben realizar tanto hombres como mujeres. El SubMoy llama a un equipo para iniciar la medición de los terrenos.

Una joven resulta lastimada en la mano con un machete mientras realizaba tareas, pero prefirió no informar la situación, temerosa de ser criticada. Su compañera se da cuenta y reporta el incidente a las autoridades, que organizan una rápida movilización para llevarla al servicio de salud.

El tratamiento es minucioso y efectivo, aunque la paciente pregunta si podrá seguir bailando. El promotor de salud le explica que tendrá algunas limitaciones temporales pero reitera su recuperación completa.

Los videos y experiencias son revisados por el Capitán, quien reflexiona sobre la importancia de los relatos y sus impactos en las relaciones personales y grupales. El Monarca, preocupado, informa sobre una compañera que se ha lastimado al caminar cojeando, lo cual resultó ser un problema con espinas.

Las tareas administrativas e instructivas prosiguen, incluyendo el cálculo de áreas y perfiles de terreno. Los jóvenes reclutados para ayudar a los promotores de educación se demuestran muy entusiastas al tener un celular con calculadora.

La noche cae sobre la base, pero no en silencio. La música y las canciones llenan el aire, recordando a quienes están lejos y honrando los sentimientos y pérdidas personales. El SubMoy habla con una chamaquita de 12 años, enseñándole que el trabajo verdadero va más allá de lo visible o medible.

La lucha y la esperanza continúan en esta comunidad, donde la vida se comparte entre trabajo, cuidados y la nostalgia por los seres amados ausentes.