El análisis de los anillos de árboles ha revelado la presencia de una poderosa tormenta solar medieval, un hallazgo que ofrece valiosas lecciones sobre el comportamiento del Sol hace siglos. Este descubrimiento proporciona un panorama fascinante de cómo era el ciclo solar en tiempos pasados.
Según los investigadores, durante la Edad Media, las auroras boreales llegaron a extenderse hasta Japón, fenómeno que ha llevado a un grupo de expertos a buscar pruebas de esta gran tormenta solar. Los datos sugieren que el ciclo solar en aquella época era varios años más corto y el Sol atravesaba una fase activa particularmente intensa al comienzo del siglo XIII.
Un estudio detallado, publicado por H. Miyahara, R. Kataoka, K. Yamamoto et al., en la revista Proceedings of the Japan Academy, Series B el 10 de abril de 2026, ha proporcionado evidencia de un evento de protones solares (SPE) que tuvo lugar entre los años 1200 y 1204. Los especialistas han encontrado restos de este SPE en los anillos de árboles de hace 825 años.
Los SPE se refieren a un bombardeo de protones acelerados por llamaradas solares y eyecciones de masa coronal, que pueden ser peligrosos para astronautas y naves espaciales. Generalmente, el campo magnético de la Tierra repela a la mayoría de estos protones. Sin embargo, en ciertas condiciones, algunos atraviesan el escudo magnético terrestre y caen a la atmósfera.
Dado que el carbono-14 se forma a partir del impacto de protones solares en la atmósfera, los investigadores han utilizado este isótopo para rastrear las tormentas solares históricas. En el caso de Japón, encontraron altos niveles de carbono-14 en anillos de árboles que datan del período entre el invierno de 1200 y la primavera de 1201.
El diario del poeta japonés Fujiwara no Teika, quien vivió entre 1162 y 1241, ha sido un punto crucial en la investigación. En febrero de 1204, el poeta mencionó ver “luces rojas en el cielo septentrional sobre Kioto”, lo que indica una aurora boreal excepcionalmente brillante. Este evento fue corroborado por observaciones chinas alrededor del mismo período.
Aunque los SPE no son directamente responsables de las auroras, están asociados con las eyecciones de masa coronal que sí provocan estas manifestaciones. La combinación de un alto nivel de carbono-14 en los anillos de árboles y la observación de auroras sugiere una tormenta solar muy intensa.
La dendroclimatología, el estudio de cómo la separación entre los anillos de los árboles registra cambios climáticos, ha permitido a los investigadores deducir que el Sol estaba muy activo durante este período. Los datos de alta precisión han no solo ayudado a datar con exactitud eventos de protones solares subextremos, sino también a reconstruir los ciclos solares de la época.
Interesantemente, se ha descubierto que el ciclo solar en la primera parte del siglo XIII duraba entre siete y ocho años, lo que indica un Sol muy activo. Este hallazgo contradice lo que se creía hasta ahora sobre los ciclos solares. En la actualidad, el ciclo solar fluctúa cada once años, pero en ese período era mucho más corto.
Este estudio no solo ilustra cómo los eventos pasados pueden ayudarnos a comprender mejor las variaciones del Sol, sino también qué condiciones podrían haber llevado a un comportamiento tan atípico. Los investigadores están ahora explorando en profundidad cuáles fueron estas condiciones.
El estudio completo, titulado “Extremely active Sun from 1190 to 1220 in the Medieval Period: Intercomparison of historical records and tree-ring carbon-14”, se puede consultar en el siguiente enlace: