Un estudio reciente publicado en la revista EMBO Reports ha descubierto que las personas que han sufrido obesidad continúan experimentando efectos a largo plazo en su sistema inmunitario, incluso después de haber perdido peso y alcanzado un peso saludable.

Los investigadores, liderados por la Universidad de Birmingham, encontraron que las células del sistema inmunitario conservaban una “memoria” de la obesidad durante años, lo que hacía que el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad fuera mayor de lo esperado.

Según el estudio, esta memoria se debía a un proceso conocido como metilación del ADN, en el que las células del sistema inmunitario agregan marcas químicas al material genético sin cambiar su secuencia, pero solo modificando cómo responden a los estímulos.

Las investigadoras descubrieron que estas etiquetas epigenéticas asociadas con la obesidad no se eliminaban de inmediato cuando el peso se redujo y que podían permanecer activas durante años, lo que mantenía ciertas alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunitario.

Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la práctica clínica y la salud pública, ya que sugiere que la pérdida de peso no es suficiente para normalizar el riesgo de enfermedad asociado a la obesidad, sino que se necesita un seguimiento a largo plazo y apoyo continuado para evitar el reenganche del peso.

Los investigadores también sugieren que este enfoque epigenético puede ayudar a entender por qué algunas personas que han adelgazado continúan expuestas a enfermedades relacionadas con la obesidad, y que podría ser una oportunidad para diseñar nuevas estrategias terapéuticas combinadas para tratar esta condición.