El plan de desarrollo de software de China, impulsado por Huawei, avanza a un ritmo acelerado. A pesar del veto de Estados Unidos de 2019, la industria china ha logrado reorganizarse y crear su propio refugio. En el centro de este movimiento se encuentra HarmonyOS, que ha alcanzado una madurez tal que ya cuenta con respaldo gubernamental en todo tipo de dispositivos.

Según declaraciones del viceministro Ke Jixin, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) de China ha anunciado que los móviles equipados con HarmonyOS han superado las 55 millones de unidades a finales de marzo. Este crecimiento se debe en parte al cambio transformador experimentado por el software nacional, lo que concuerda con los datos internos de la marca.

El objetivo de Huawei es seguir liderando este ecosistema de software, que aspira a conquistar un tercio del mercado mundial. La plataforma ha alcanzado una gran madurez y ya cuenta con respaldo gubernamental, lo que confirma que China tiene una alternativa soberana que funciona en todo tipo de dispositivos.

El crecimiento de HarmonyOS va de la mano con la resurrección de Huawei en el mercado de smartphones chino. El sistema exclusivo de la marca ha superado a Apple en China y solo queda por atrás del omnipresente Android. Este crecimiento es insólito en el resto del mundo, ya que se ha roto el histórico duopolio en este gigante asiático.

Además, los temores del “gap de aplicaciones” se han disipado rápidamente, lo que ha permitido a Huawei alcanzar un volumen de usuarios significativo. La empresa busca cerrar el círculo del software con aplicaciones que alcancen la paridad total con iOS y Android.

El objetivo de Huawei es seguir avanzando en su objetivo de ofrecer una plataforma de software autosuficiente e inmune a la influencia de Occidente. El viceministro Ke Jixin ha anunciado planes para acelerar la integración de la inteligencia artificial (IA) en este tejido de software, lo que dejará elogios a modelos como Qwen de Alibaba y HY de Tencent.

En realidad, el veto de Estados Unidos ha forzado a China a forjar este entramado de software y hardware autosuficiente. La historia nos deja una pequeña ironía: el veto buscaba aisilar a Huawei, pero ha terminado permitiendo a China crear un entorno que no depende de la influencia de Occidente.