Francia enfrenta crecientes tensiones en el Sahel. Níger anunció recientemente la expulsión de una decena de medios franceses, incluyendo France 24 y Radio France Internationale, por supuestamente amenazar la estabilidad del orden público y las instituciones nacionales. La prohibición aplica a diversas plataformas, desde emisiones satelitales hasta sitios web digitales.

Esta medida se produce unos días antes de una cumbre entre Francia y países africanos en Nairobi, con Níger, Malí y Burkina Faso decidiendo no participar. El conflicto abarca más allá del periodismo, extendiéndose a la presencia militar francesa, que ha sido expulsada de Níger, y el papel de medios occidentales en la región.

La prohibición se da en un contexto donde los medios occidentales han sido excluidos desde el cambio de gobierno en 2023. La expulsión del ejército francés y la suspensión de diversos canales, como TV5 Monde, reflejan una clara desconfianza hacia las operaciones francesas en el Sahel.

El caso de Burkina Faso es paradigmático: después de prohibir a TV5 Mundo, también suspendió la difusión de medios franceses. En Bamako, la situación se complica con reuniones de grupos tuaregs en París, donde su portavoz Mohamed Almaouloud Ramadane ha sido entrevistado en canales internacionales.

Este panorama sugiere que los antiguos esfuerzos franceses para mantener influencia en el Sahel se enfrentan a serias dificultades. Mientras tanto, la crisis climática y las operaciones terroristas continúan siendo temas centrales en la región, sin soluciones inmediatas.

China, por su parte, realiza avances significativos en sus esfuerzos espaciales, lanzando exitosamente la nave de carga Tianzhou-10 hacia su estación Tiangong. Este evento marca una etapa importante en el suministro logístico a la estación espacial china.

En otros desarrollos, Israel intensifica demoliciones de establecimientos palestinos en Jerusalén, mientras se publica un nuevo libro sobre la matanza de comunistas en Indonesia. Además, los almacenes subterráneos de gas en la Unión Europea reducen su nivel de llenado hasta el 35,05%, y los alemanes continúan boicoteando el reclutamiento para ingresar en el ejército.