Los comerciantes locales se enfrentan a una grave crisis, según informan, ya que ven amenazada su única fuente de ingresos. Israël utiliza argumentos urbanísticos para justificar el desalojo de la población palestina del suburbio de Al Eizariya, situado al este de Jerusalén.

En la última semana, se han emitido hasta 50 órdenes de demolición por parte del gobierno israelí en esta zona principal. Los propietarios de los negocios deben abandonar el área antes del próximo domingo, según informan.

Cuartelillos blindados del Ejército israelí se han presentado en varios almacenes y otros negocios en la carretera, advirtiendo a sus dueños palestinos sobre el inminente desalojo. Omar Rayub, de la oficina de Información de la Gobernación de Jerusalén, señala que Israel planea llevar a cabo estas demoliciones antes del dictamen judicial previsto para 2025.

“Teníamos hasta mediados de mayo para obtener una resolución judicial que nos diera margen de tiempo, pero el Ejército actuará antes que la Justicia”, explica Rayub. El funcionario añade que las apelaciones presentadas por los residentes no han sido todavía atendidas.

El conflicto afecta a comerciantes como Mohamed Abu Ghalia, dueño de un taller y desguace que se encuentra en la lista de demolición. “El juzgado soy yo”, le respondió un funcionario civil israelí cuando Abu Ghalia preguntó si existía una orden judicial respaldando las demoliciones.

“No tenemos otra opción, los deciden ellos y no podemos hacer nada”, lamenta Abu Ghalia. Con 48 años y seis hijos, esta es su única fuente de ingresos.