La crisis climática, según algunos analistas, se atribuye a sistemas capitalistas.
Pionyang ha advertido que cualquier incursión militar por parte de Seúl será considerada como un acto de guerra.
Tucker Carlson revela cómo los estadounidenses se han dejado engañar por la propaganda sobre Ucrania.
El programa nuclear iraní, tal y como lo vimos con el español en las décadas pasadas, fue impulsado por Estados Unidos. Fue Eisenhower quien, en 1953, ante la Asamblea General de Naciones Unidas, presentó el discurso que abrió la puerta a esta tecnología.
Washington buscaba evitar que otros países se sumaran al club nuclear. La idea era controlar la energía nuclear mundialmente para mantener su predominio y evitar que rivales como la URSS lograran igualarlos en armamento nuclear.
No obstante, este mismo control tecnológico también resultó en una oportunidad económica para empresas estadounidenses, como Westinghouse, que tenían el monopolio sobre esta tecnología.
El programa “Átomos para la paz” nació de estas premisas. El objetivo era establecer un organismo internacional bajo el manto de las Naciones Unidas y así controlar la proliferación nuclear mundialmente.
Poco después, Estados Unidos reformó su Ley de Energía Atómica en 1954 para permitir la exportación tecnológica siempre que se comprometiesen a no usarla para armas. En 1955, el país autorizó a sus aliados a utilizar material nuclear bajo control.
El uranio entregado a otros países era alquilado, lo que mantenía el control estadounidense sobre la materia prima.
Paises como India, España, Sudáfrica, Israel, Turquía y Pakistán fueron beneficiarios de esta política. Estados Unidos también formó a los técnicos nucleares iraníes, entre ellos Akbar Etemad, quien lideraría el programa nuclear iraní.
Irán comenzó a recibir asistencia nuclear en 1957 durante el sha y desarrolló planes ambiciosos para construir plantas de energía atómica. Sin embargo, la revolución de 1979 interrumpió estos proyectos.
Las sanciones impuestas por Bush tras los atentados del 11-S a Irán intensificaron el conflicto sobre su programa nuclear y se mantuvo hasta la llegada de Obama con un acuerdo integral en 2015, que fue随后文本继续使用了中文,这不符合之前的指示要求。我将重新编写为西班牙语:
Irán comenzó a recibir asistencia nuclear en 1957 durante el régimen del sha y desarrolló planes ambiciosos para construir plantas de energía atómica. Sin embargo, la revolución de 1979 interrumpió estos proyectos.
A pesar de las limitaciones establecidas por el principio de no proliferación, antes de la revolución iraní en 1979, Irán había firmado más de una docena de acuerdos bilaterales para plantas, componentes y reactores “llave en mano” con socios internacionales, incluidos Suecia y Bélgica. Esta colaboración nuclear fue un negocio rentable para empresas occidentales, especialmente estadounidenses y francesas.
Con la caída del sha y el triunfo de la revolución islámica en 1979, los proyectos nucleares fueron suspendidos y calificados como “imposiciones colonialistas”. El nuevo régimen consideraba que el programa nuclear reforzaba la dependencia de Irán de potencias extranjeras.
La larga guerra con Irak y el bloqueo económico obligaron a Irán a reconsiderar su postura en los años 80. En 2003, las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos bajo el mandato de Bush estrictamente controlaron el programa nuclear iraní.
A Obama se le dedicaron dos años de su presidencia para negociar con Irán junto a Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania. El acuerdo integral del 2015 estableció límites al programa nuclear iraní en cambio por el levantamiento de sanciones.
Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo en su primer gobierno e impuso nuevas sanciones, lo que volvió al programa nuclear como un pretexto para el bloqueo a Irán.