Un estudio liderado por el Instituto de Salud Carlos III ha desvelado que el empleo del chupete durante los primeros días de vida y el dolor en el pezón en las primeras semanas pueden ser obstáculos para la lactancia materna exclusiva. Sin embargo, el apoyo familiar y social facilita este proceso.
El equipo investigador, integrado por expertas del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), llevó a cabo un estudio que siguió a 83 madres desde el inicio del embarazo hasta los seis meses después del parto. Se recopilaron datos mediante cuestionarios y evaluaciones durante la estancia hospitalaria, así como a los 15 días, al mes, y a los cuatro y seis meses posteriores al nacimiento.
La lactancia materna exclusiva (LME) se considera una de las intervenciones de salud pública más costo-efectivas. Reduce el riesgo de infecciones en la infancia, promueve el adecuado desarrollo del bebé y beneficia a la madre al disminuir la probabilidad de padecer cáncer de mama y ovario, así como enfermedades cardiovasculares.
Además, la LME es sostenible y no genera impacto negativo en el medio ambiente, siendo una forma natural de alimentación. Por ello, su práctica puede disminuir costos sanitarios.
El estudio identificó que el chupete desde los primeros días, el dolor en el pezón durante las primeras semanas, la percepción materna de insuficiencia de leche y antecedentes ginecológicos como síndrome de ovario poliquístico o infección por virus del papiloma humano pueden dificultar la LME. También se detectó que el parto en un hospital privado sin acreditación de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) puede ser otro factor inhibidor.
En contraste, factores protectores incluyen el conocimiento previo sobre los beneficios de la lactancia materna, especialmente en mujeres de origen latinoamericano. Este grupo muestra mayor valoración del hábito debido al apoyo familiar y social, y a la adopción de prácticas culturales favorables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como meta que, para 2030, el 60% de los lactantes reciban LME hasta los seis meses. Actualmente, en España, según la Encuesta de Salud de 2023, la prevalencia de LME a los seis meses es del 47%, un aumento significativo desde el 39% registrado en 2017.
Los resultados del estudio subrayan la importancia de que las profesionales sanitarias estén formadas y actualizadas en lactancia materna, así como garantizar información y educación prenatal a las madres. La implementación de prácticas hospitalarias basadas en evidencia, como el contacto piel con piel inmediato y el alojamiento conjunto, pueden prevenir dificultades comunes durante la lactancia.