En un giro inesperado, el Festival Ñam Ñam ha encontrado su alma líquida con la inclusión de una centenario riopuliana: Viña Pomal. Esta bodega, conocida por sus vinos de alta calidad, ha demostrado que un maridaje perfecto no se improvisa y que la versatilidad, personalidad y acidez justa son clave para convertir cada sorbo en un protagonista.

En una industria donde muchos festivales gastronómicos pecan de una selección de vinos que no está a la altura de sus fogones, el Festival Ñam Ñam ha jugado con sabiduría al elegir un vino oficial que no solo se marida bien, sino que también convierte cada interacción en un momento de celebración. El Viña Pomal es elogiado por su capacidad para hacer amigos, y su presencia en la primera edición de este evento ya está asegurada como imprescindible.

El festival comenzó temprano, cuando los fogones aún calientan pero las colas no asfixian. Los asistentes pueden disfrutar de una copa de Viña Pomal nada más entrar, su acidez viva que abre el apetito sin atropellarlo. A continuación, se recomienda un puesto de embutidos ibéricos, donde un lomo doblado sobre un pico de cristal y un trago corto son suficientes para comprender el maridaje perfecto.

El segundo paso debe ser un bocado graso. Una hamburguesa de buey con queso azul es una excelente opción, donde el Crianza muestra su músculo: los taninos se suavizan con la grasa fundida y el regusto a especias dulces envuelve la carne. A mitad del recorrido, es recomendable descansar cinco minutos en la zona de barras para apreciar mejor cada sorbo.

Para el postre –tarta de queso al horno, casi seguro–, no hay duda en repetir con el mismo Viña Pomal. Su toque de vainilla y canela se enlaza con la crema sin resultar empalagoso. Y si el hambre aprieta de nuevo, no dude en volver al principio. El festival entiende que cada sorbo debe ser un protagonista.

Para aquellos que buscan opciones más estructuradas, el Viña Pomal Reserva –con sus 18 meses en barrica– aguanta mejor los embutidos curados, un chuletón a la parrilla o un queso manchego semicurado. Además, hay una opción de rosado de corte fresco que funciona bien con frituras de pescado y ensaladas templadas.

Para aquellos que no pueden acercarse al festival, repite la experiencia en casa. Compra una botella de Viña Pomal Crianza en la web oficial de la bodega, monta una tabla de ibéricos y quesos, y busca la banda sonora del evento en redes. Y si te sobra media botella, consérvala con un tapón de vacío: aguanta tres días sin perder la fruta.