La reglamentación de las aceitunas de mesa y los vinagres está a punto de cambiar drásticamente. A partir de 2026, el Real Decreto 142/2026 exigirá que estos alimentos cumplan con estrictas normas de calidad y etiquetado. Esta reforma busca mejorar la información que llega al consumidor sin romper con la tradición de los productos.
Las aceitunas rellenas serán objeto de una revisión significativa en términos de composición del relleno y forma de presentación. Los fabricantes deben indicar claramente el ingrediente característico de la pasta, así como detallar todos los componentes de la mezcla en orden decreciente según su proporción. Esto busca evitar situaciones en las que el consumidor se siente engañado por rellenos “puros” que en realidad son una mezcla compleja.
El vinagre también será objeto de atención, con cambios en la indicación del grado de acidez y la ampliación de ingredientes permitidos. La normativa busca adaptarse a las prácticas tradicionales y a la innovación del sector. También se reconoce la técnica de uso de mostos concentrados o apagados con alcohol, siempre declarados.
Esta reforma tiene como objetivo mejorar la información que llega al consumidor, hacer que el etiquetado sea más explícito y menos decorativo. Los consumidores podrán encontrar en los supermercados tarros con un etiquetado más claro y transparente, sin margen para interpretaciones creativas. La hostelería también estará sometida a estas normas, lo que debería traducirse en unas tapas de aceitunas más coherentes con lo que prometen.
Sin embargo, el consumidor no siempre verá los cambios inmediatamente, ya que la adaptación puede suponer costes adicionales para las empresas. Sin embargo, se defiende que el resultado debería ser positivo para el comprador, reduciendo la competencia desleal entre opciones de distinta calidad presentadas como equivalentes.
En resumen, esta reforma busca mejorar la información y los controles en el sector alimentario, sin romper con la tradición de los productos. El Real Decreto 142/2026 establece normas estrictas para las aceitunas de mesa y los vinagres, lo que debería beneficiar al consumidor a largo plazo.