Una posible alianza entre Apple y Intel podría revolucionar la industria de semiconductores, sacudiendo las bases de la fabricación de chips avanzados. La noticia, confirmada por fuentes cercanas a las negociaciones, sugiere que la compañía de Cupertino está considerando diversificar su cadena de suministro, lo que podría tener un impacto significativo en el mercado.

Apple ha sido el socio más fiel de TSMC en los últimos años, y la empresa taiwanesa fabrica la totalidad de los procesadores que equipan los iPhone, iPad y Mac. Sin embargo, según fuentes cercanas a las negociaciones, Apple está evaluando seriamente la opción de cambiar de proveedor. Las conversaciones incluyen tanto a Intel como a Samsung, dos gigantes capaces de competir en los nodos de fabricación más avanzados.

La alianza con Intel podría abarcar la producción de los nuevos chips de la serie A o incluso los M para ordenadores. La decisión final no llegará antes del otoño, aunque las conversaciones avanzan a buen ritmo. Un movimiento de este calibre podría erosionar la cuota de mercado de TSMC en los nodos más avanzados, justo cuando la empresa finaliza la ampliación de su fábrica en Arizona.

La reacción del mercado es significativa. Las acciones de Intel subieron un 10% en la sesión bursátil de hoy, mientras que las acciones de TSMC cedieron un 2% en la bolsa de Taiwán. El valor de mercado de Intel superó los 500.000 millones de dólares, según las cifras que recogía Bloomberg Línea.

Los analistas de Wall Street no tardaron en reaccionar. Firmas como Morgan Stanley y Goldman Sachs elevaron sus precios objetivo para Intel, citando el posible contrato con Apple como un catalizador de doble dígito. La entrada de Intel en escena podría acelerar la presión competitiva incluso dentro del territorio estadounidense.

La noticia no puede entenderse sin el actual contexto geopolítico. La concentración de la producción de chips avanzados en Taiwán ha encendido todas las alarmas en Washington. La administración estadounidense, amparada en la CHIPS Act, lleva meses incentivando la construcción de fábricas en suelo propio. Que Apple, el mayor diseñador de chips del mundo, elija a Intel como socio validaría precisamente esa estrategia de soberanía tecnológica.

La posible alianza entre Apple y Intel va más allá de lo industrial. Es una pieza en un puzzle geoeconómico que también involucra a los gobiernos de Estados Unidos y Corea del Sur. Si Intel logra cumplir con los estándares de calidad y los plazos que exige Tim Cook, el tablero de la fundición de chips podría cambiar de forma permanente.

La pregunta que queda en el aire es si Intel está realmente preparada para afrontar los desafíos de esta alianza. La respuesta podría conocerse cuando la propia Apple o Intel hagan pública su decisión, algo que los analistas sitúan, como pronto, en la segunda mitad de este mismo año.