El viaje de ida y vuelta sin coste, que ha sido una realidad para los usuarios recurrentes de Rodalies de Cataluña desde septiembre de 2022, llega a su fin. El sábado 9 de mayo marcará el final de la bonificación gratuita, lo que significa que los viajeros deben volver a pagar el billete completo o abonos mensuales.
La medida, que se implementó inicialmente como una medida excepcional para mitigar los efectos de la inflación, ha sido proyectada por CatalunyaPress y confirmada por fuentes del Departamento de Territori. El Gobierno central, a través del real decreto que financiaba las bonificaciones al transporte, había advertido previamente sobre la caducidad de la medida para mayo de 2026.
La gratuidad se aplicó a todas las líneas de Rodalies gestionadas por Renfe Operadora, incluyendo R1, R2, R2N, R2S, R3, R4, R7, R8 y la línea R11 de Media Distancia. Además, afecta a los servicios de Rodalies de Girona y Tarragona, aunque con una densidad de viajeros recurrentes menor.
Según las tarifas oficiales de Rodalies de Catalunya, un billete sencillo en la zona 1 cuesta 2,40 euros. Para trayectos interzonales, el precio aumenta a 3,05 euros (2 zonas), 4,10 euros (3 zonas) y escala progresivamente. El abono mensual ilimitado se sitúa en 42,50 euros para una zona y roza los 80 euros para quienes se mueven entre tres o más coronas.
Los usuarios recurrentes, como trabajadores y estudiantes que dependen del tren, se enfrentan a un aumento significativo en sus gastos. Un usuario que viaje cinco días a la semana entre Mataró y Barcelona con un abono de dos zonas pasará de pagar cero a 54,30 euros al mes, lo que supone más de 650 euros anuales.
La medida ha sido objeto de debate político. El final de la gratuidad se ha visto como un golpe para el sector del transporte público y las asociaciones de usuarios han pedido una reunión urgente con la conselleria. La Plataforma per la Defensa del Transport Públic ha anunciado movilizaciones para la próxima semana, asegurando que recuperar el billete sin mejorar la puntualidad ni la frecuencia es inaceptable.
La situación se repite después de que en enero de 2024 el entonces conseller de Territori, Damià Calvet, intentó suprimir la medida para los abonos de recurrentes. La presión social y el desgaste electoral llevaron al Govern a recular a las dos semanas.
La diferencia ahora es el contexto. En 2024, la Generalitat todavía disponía de remanentes de tesorería y el Gobierno central estaba en plena fase de legislatura. Ahora, con el estado en elecciones anticipadas y los presupuestos catalanes sin aprobar, los recursos son mucho más limitados.
Mientras tanto, los usuarios habituales se enfrentan a la realidad de tener que rascarse el bolsillo. Y el sábado 9 de mayo marcará el fin de un viaje de ida y vuelta sin coste para muchos.