El desempeño financiero reciente de Alibaba ha dejado escaso margen para el optimismo entre los inversores, en particular con respecto a su inversión en inteligencia artificial (IA). Tras un período en el que se han invertido miles de millones de euros en IA y nube, la empresa no ha conseguido una aceleración significativa en sus ingresos.

La inversión intensiva en IA aún no produce los retornos esperados. Desde esta redacción observamos cómo este gasto cada vez más elevado comienza a recordar las dinámicas de la burbuja de centros de datos del pasado. Alibaba ha duplicado su inversión en I+D en los últimos dos ejercicios, principalmente para el entrenamiento de modelos de lenguaje de gran escala y la construcción de infraestructura de computación en la nube.

No obstante, el crecimiento de sus ingresos de la división cloud apenas rozó el 8% interanual en este trimestre, muy lejos del 20% que los inversores exigen. La reacción del mercado fue inmediata y negativa; las acciones de Alibaba registraron su mayor caída en dos meses tras la publicación de sus resultados.

Las consultoras como Goldman Sachs y Morgan Stanley rebajaron el precio objetivo de la compañía, argumentando que el retorno de la inversión en IA se demorará al menos hasta 2028. Estos informes internos han sido recogidos por Bloomberg, añadiendo un aire de incertidumbre a la situación.

Aunque no es un problema exclusivo de Alibaba, otras empresas tecnológicas chinas como Baidu y Tencent también están inyectando fondos en modelos de lenguaje. Sin embargo, las estrictas regulaciones chinas y el mercado fragmentado limitan su capacidad para escalar comercialmente hacia Occidente.

La situación se complica aún más con la presión adicional de sanciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados, que han incrementado los costos. Según fuentes del sector, Alibaba paga sobrecostes del 40% por unidades de procesamiento gráfico en el mercado gris.

Esta dinámica, junto con una recuperación económica china más débil de lo esperado, ha llevado a las consultoras como Gartner a advertir sobre la posibilidad de una burbuja en la valoración de los activos de IA. El 60% de los proyectos de IA en Asia no alcanzarán la rentabilidad en los próximos tres años.

La cuestión central para Alibaba es si logrará que sus inversiones en IA se traduzcan en ingresos recurrentes antes de que el mercado pierda la paciencia. Además, la compañía enfrenta rivales como Tencent y ByteDance, que monetizan mejor sus ecosistemas.

En España, Alibaba ha mantenido un largo recorrido desde 2009 con AliExpress, pero aún no ha alcanzado la masa crítica de clientes empresariales esperada. La dependencia del mercado europeo, regulado y cada vez más restrictivo, añade presión a las cuentas.

La nueva Directiva NIS2 y la Ley de Datos europea exigen certificaciones que Alibaba Cloud aún no ha completado con la rapidez necesaria. Mientras tanto, Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure acaparan más del 70% del mercado español de infraestructura como servicio, según IDC.

La estrategia de precios de Alibaba sigue siendo su gran baza en España, pero el crecimiento de los costos de la IA plantea preocupaciones sobre el margen para las pymes españolas. Analistas coinciden en que el margen de la división internacional de Alibaba Cloud se reducirá al menos tres puntos porcentuales.

El próximo hito será la reunión anual de inversores que Alibaba celebrará en septiembre, donde la cúpula directiva deberá presentar un plan de monetización creíble. Hasta entonces, el riesgo de sobreinversión en IA seguirá pesando sobre la cotización del gigante asiático.