Según una reciente investigación publicada en la revista JAMA, un estudio coordinado por el Hospital Clínic Barcelona y el IDIBAPS ha demostrado que administrar un fármaco trombolítico directamente en la arteria cerebral tras una trombectomía mecánica mejora de forma significativa la recuperación funcional de los pacientes con ictus isquémico grave.

El ictus isquémico se produce cuando un coágulo bloquea una arteria del cerebro y impide que la sangre y el oxígeno lleguen correctamente al tejido cerebral. La trombectomía mecánica es el tratamiento de referencia para este tipo de accidente, pero no siempre garantiza una buena recuperación cerebral.

Según los investigadores, una parte importante de los pacientes no recupera completamente su autonomía, incluso cuando el procedimiento ha sido técnicamente exitoso. Esta limitación se debe a que, después de retirar el coágulo principal, puede persistir una mala circulación en los vasos más pequeños del cerebro, lo que puede limitar la recuperación neurológica.

Para abordar este problema, los investigadores decidieron implementar un tratamiento adicional tras la trombectomía. En un grupo de 440 personas adultas con ictus isquémico grave tratadas en 14 hospitales especializados de España, se aplicó a algunos pacientes un fármaco trombolítico justo después del procedimiento. Los demás pacientes recibieron únicamente el tratamiento habitual.

Los resultados mostraron que los pacientes tratados con este tratamiento adicional evolucionaron mejor. Al 90 días del accidente, el 57,5 % de quienes recibieron el tratamiento presentaba una recuperación funcional muy buena sin discapacidad o con síntomas mínimos, frente al 42,5 % de aquellos tratados únicamente con trombectomía.

Las pruebas de imagen también demostraron que estos pacientes presentaban menos zonas del cerebro con una circulación insuficiente, un factor clave para la recuperación neurológica. Los investigadores subrayan que mejorar la circulación en los vasos más pequeños del cerebro puede marcar una diferencia importante en la evolución del paciente.

La investigación amplía y consolida los resultados observados en un estudio previo, publicado en 2022. Los investigadores destacan que este conocimiento es clave para seguir avanzando hacia tratamientos más ajustados a cada paciente.

Según Ángel Chamorro, jefe del grupo Enfermedades Cerebrovasculares del IDIBAPS, “la evidencia acumulada gracias a los estudios conducirá a un cambio de paradigma en el tratamiento del ictus isquémico y modificará las guías terapéuticas sobre la realización de la trombectomía”.

Los investigadores también indican que el tratamiento adicional no aumentó de forma significativa el riesgo de complicaciones graves, y subrayan la importancia de seguir investigando para definir mejor en qué pacientes puede ser más beneficioso.