Intel ha decidido entrar nuevamente en el mercado de las tarjetas gráficas dedicadas con la próxima generación de GPU Xe3P, concretamente con los productos bajo el nombre de código Crescent Island, destinados a centros de datos e inteligencia artificial. Estos dispositivos incorporarán 160 GB de memoria LPDDR5X, una elección estratégica que refleja tanto la escasez de memoria HBM como las altas demandas de la industria de IA.

A pesar del bajo rendimiento de sus antiguas gráficas Arc en equipos de sobremesa, Intel ha demostrado que puede competir con los productos de AMD, especialmente con su serie Xe3 Celestial para portátiles de la familia Panther Lake. Ahora, el uso de cores Xe3P y memoria LPDDR5X abre nuevas oportunidades para esta marca en un mercado donde la capacidad de memoria es cada vez más crucial.

El PCB de Intel Crescent Island destaca por su tamaño considerable, con 20 módulos de memoria (12 delante y 8 detrás) y un chip Xe3P que ocupa gran parte del espacio. Esta configuración resulta en una solución con 160 GB de VRAM, lo cual es significativamente más que las versiones anteriores.

En cuanto a la alimentación, se ha optado por un único conector de 16 pines, un diseño similar al utilizado por NVIDIA en sus tarjetas RTX 4090 y 5090. Sin embargo, esta decisión plantea cuestiones sobre su eficiencia energética y compatibilidad.

Intel Crescent Island está diseñada para optimizar el rendimiento por vatios y soportar tareas intensivas de memoria, como la inferencia e inteligencia artificial. Según las especificaciones filtradas, esta tarjeta gráfica estará disponible en formatos de precisión desde FP4/MX4 hasta FP32 y FP64, lo que refleja su orientación hacia aplicaciones de alto rendimiento.