Pequeña, 20 de mayo (SANA) – Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, han llamado al inmediato cese de los conflictos en Oriente Medio y a la retomada de las negociaciones diplomáticas durante una reunión celebrada en Pekín. La tensión regional ha aumentado tras los ataques recientes de Estados Unidos e Israel contra Irán.

En el contexto de la visita oficial de dos días de Putin a China, esta cumbre sirvió para reafirmar la asociación estratégica entre las dos potencias. Xi Jinping destacó que el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001 estableció las bases de una relación “duradera y estratégica” y advirtió sobre los riesgos de un mundo marcado por la hegemonía unilateral.

El líder chino defendió la construcción de un orden internacional más justo y equilibrado, señalando que el fin de los conflictos en Oriente Medio contribuiría a aliviar las tensiones en los mercados energéticos y a garantizar la estabilidad de las cadenas globales de suministro y comercio. Putin, por su parte, afirmó que las relaciones entre Rusia y China han alcanzado “un nivel sin precedentes” y continúan fortaleciéndose, destacando el superávit comercial superior a 200 mil millones de dólares.

Las cooperaciones en sectores estratégicos como energía, inteligencia artificial, economía digital, minerales esenciales, educación y cultura fueron citadas por Putin. Además, se confirmó que todas las transacciones comerciales entre ambos países se realizan actualmente en monedas locales, alineándose con los esfuerzos conjuntos de reducir la dependencia del dólar en el comercio internacional.

Tras la cumbre, se difundió una declaración conjunta donde Moscú y Pekín afirmaron que su relación “no está dirigida contra ningún país” y reafirmaron su apoyo a un sistema internacional multipolar. También se anunció el reforzamiento de la cooperación militar y la ampliación de la coordinación estratégica en foros internacionales.

Además, China y Rusia criticaron el proyecto estadounidense “Cúpula Dorada”, considerando que tiene un impacto negativo sobre la estabilidad internacional y el equilibrio estratégico global. La declaración conjunta también instó a un alto el fuego permanente en la Franja de Gaza, reclamando que las crisis regionales sean abordadas mediante el diálogo y la negociación.

Ambos países rechazaron el uso de los derechos humanos como instrumento de injerencia en asuntos internos y afirmaron que “no existen países ni pueblos de primera clase”, en referencia a las políticas de hegemonía occidental. Asimismo, se mencionó el aumento a 881 la cifra de mártires en Gaza desde el cese del alto el fuego en octubre.