Un reciente estudio publicado en el Canadian Medical Association Journal analiza más de 1,4 millones de nacimientos en Canadá y revela un ligero aumento en las malformaciones entre hijos de mujeres con endometriosis. Se identificaron anomalías cardiovasculares, gastrointestinales, genitales y musculoesqueléticas, así como neoplasias y tumores, aunque el riesgo total sigue siendo bajo.
En España se estima que más de dos millones de mujeres en edad reproductiva padecen endometriosis. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta afección inflamatoria crónica y dolorosa, caracterizada por el crecimiento de tejido similar al endometrio fuera del útero, afecta a una mujer de cada diez en edad reproductiva y puede impactar negativamente en la fertilidad.
La Asociación De Afectadas De Endometriosis Crónica en España indica que más de dos millones de mujeres en el país sufren esta patología. La investigación muestra que los bebés de madres con endometriosis presentan un riesgo ligeramente mayor de anomalías congénitas.
El estudio, liderado por Bailey Milne de la Universidad Queen’s de Kingston (Canadá), evaluó datos del International Credential Evaluation Service (ICES) sobre 1,4 millones de nacimientos en Ontario. De estos, 33,619 correspondieron a bebés cuyas madres tenían endometriosis, y un total de 2,120 (6,3%) presentaron algún tipo de anomalía congénita, en contraste con 77,094 (5,4%) nacidos de mujeres sin esta patología.
“A pesar del incremento relativo, el riesgo absoluto de anomalías congénitas en los hijos de pacientes con endometriosis sigue siendo bajo, ya que estas alteraciones son infrecuentes”, señala Milne. El experto destaca la importancia del estudio debido a su ajuste cuidadoso de factores de confusión como la edad materna, el peso corporal, el hábito tabáquico y los tratamientos de fertilidad.
Asma Khalil, catedrática de Obstetricia y Medicina Materno-Fetal en St George’s, Universidad de Londres, enfatiza que los hallazgos son biológicamente plausibles. “A pesar de ser generalmente pequeños, los aumentos en el riesgo reflejan vías inflamatorias e inmunológicas asociadas con la endometriosis. Afortunadamente, las cifras absolutas son muy bajas para muchas anomalías individuales”, explica.
En una editorial publicada junto al estudio, Olga Bougie, profesora asociada del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Toronto, y Catherine Varner, editora adjunta de CMAJ, señalan que la endometriosis sigue siendo un malentendido poco diagnosticado. El artículo sugiere adoptar un modelo de práctica comunitaria para el cuidado de esta enfermedad, con apoyo a los médicos de atención primaria en el diagnóstico y tratamiento de casos no complicados.
“Se requiere una transformación hacia un enfoque basado en evidencia y centrado en el paciente, con atención prenatal más cercana para las mujeres con endometriosis”, concluyen los autores del estudio. El artículo destaca la necesidad de mejorar la atención a este grupo de pacientes.