En un esfuerzo silencioso pero crucial para salvaguardar la belleza natural de las islas baleares, equipos submarinos se dedican a la recuperación progresiva de los brotes de Posidonia oceánica en zonas degradadas del Parque Natural de Ses Salines. Este proyecto, liderado por Vellmarí junto con la MSC Foundation, representa una gran iniciativa para la restauración marina del Mediterráneo español.

Los buceadores realizan trabajos meticulosos, trasladando brotes de Posidonia en un proceso que se extiende metro a metro y planta por planta. El objetivo es reconstruir uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del archipiélago, ya que la Posidonia desempeña un papel fundamental no solo como refugio para cientos de especies marinas, sino también en la purificación del agua y en el control del cambio climático.

La importancia estratégica de esta restauración es evidente. Sin las praderas submarinas, gran parte del Mediterráneo baleares se convertiría en un escenario árido e inestable, con menores niveles de transparencia y mayor vulnerabilidad a la erosión. Este proyecto, que ha logrado trasplantar exitosamente más de 15.500 brotes sobre una superficie de 600 metros cuadrados en un solo año, busca restaurar cerca de 45.000 plantas en 2,5 hectáreas durante los próximos tres años.

Manu San Félix, biólogo marino y fotógrafo submarino de National Geographic, dirige esta operación. Con décadas dedicadas al estudio del deterioro de las praderas baleares, su trabajo es un testimonio de la urgencia para proteger este valioso ecosistema. En los últimos 50 años, el Mediterráneo occidental ha perdido aproximadamente un tercio de sus praderas de Posidonia debido a fondeos incontrolados, aguas residuales y otros factores humanos.

La protección de la Posidonia es crucial para mantener las playas protegidas contra los temporales, estabilizar el suelo y preservar la transparencia del agua. Casi el 80% de la arena en algunas playas del Parque Natural de Ses Salines se origina precisamente de esta planta marina.

Este trabajo submarino exige una meticulosidad especial, ya que cada brote debe ser cuidadosamente fijado al fondo marino utilizando sistemas de anclaje especiales. Los buceadores no solo deben plantar las nuevas semillas, sino también garantizar que las corrientes marinas no arranquen la vida recién trasplantada antes de que pueda asentarse.

Mientras el Mediterráneo enfrenta una presión ambiental sin precedentes, Formentera lleva a cabo esta operación silenciosa pero vital para reconstruir lo que casi nadie ve, pero que es fundamental para la conservación del archipiélago. Proteger la Posidonia implica salvaguardar no solo un ecosistema, sino también el color del agua, la vida submarina, las playas y la identidad propia del Mediterráneo baleares.