El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha confirmado hoy martes la apertura de una ruta segura en el Golfo Pérsico, lo que podría calmar las alarmas del mercado y reducir la volatilidad en los precios del crudo.
Según fuentes oficiales, el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz ha sido autorizado después de una serie de negociaciones entre Washington y Teherán, lo que permitirá un flujo constante de petróleo a través de la ruta, reduciendo así la tensión en la región.
La garantía verbal de Hegseth se produce en un momento de fragilidad extrema en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, ya que el alto el fuego entre ambos países está poniéndose a prueba debido a una serie de incidentes recientes.
El precio del crudo de referencia en Europa ha caído un 10% en los últimos 48 horas, lo que refleja la expectativa del mercado de que se mantenga un canal seguro para el tráfico de petróleo a través del Golfo Pérsico.
La zona de exclusión creada por el Pentágono al sur del esquema de separación de tráfico ha sido ampliada, lo que impide cualquier accidente en la zona y permite una mayor seguridad para los buques que navegan a través del estrecho.
El Mando Central de las Fuerzas Navales de EE. UU. (NAVCENT) había emitido una alerta urgente por la detección de minas navales no barridas, lo que había generado una gran inquietud en el mercado y en la comunidad internacional.
La Marina estadounidense ha iniciado el bloqueo del estrecho el 12 de abril, horas después de que el expresidente Trump anunciara que interceptaría cualquier buque que hubiera pagado peaje a Irán. Desde entonces, las fuerzas de CENTCOM han destruido varias embarcaciones iraníes y misiles de crucero.
La desproporción entre amenaza y medios es considerable, ya que Irán dispone de un arsenal estimado de unas 6.000 minas navales, mientras que las fuerzas estadounidenses no tienen suficientes medios para barrer toda la zona.
La garantía del Pentágono ha calmado a los mercados, pero el Estrecho de Ormuz sigue siendo un campo minado en el sentido más literal del término. La comunidad internacional continúa conteniendo el aliento mientras se espera el Consejo de Seguridad de la ONU del 12 de mayo, donde se revisará el cumplimiento del cese de hostilidades.
La situación representa un respiro para la Unión Europea y España, que depende en gran medida de las rutas marítimas controladas militarmente por Estados Unidos. La dependencia energética de los países europeos queda en evidencia y Bruselas carece de una fuerza naval expedicionaria capaz de garantizar por sí misma la seguridad en el Golfo.
El riesgo inmediato es doble: la posibilidad de que Irán interprete la apertura del carril como una oportunidad para minar zonas adyacentes y provocar un incidente que escale fuera del control diplomático, y la presión sobre Omán, que se convierte en actor clave al albergar en sus aguas territoriales la ruta segura.
El precedente de la Operación Earnest Will (1987-1988) ofrece un espejo incómodo. Entonces, una mina iraní estuvo a punto de hundir a la fragata USS Samuel B. Roberts y provocó la mayor batalla naval de superficie desde 1945.
La próxima cita clave es el Consejo de Seguridad de la ONU del 12 de mayo, donde se revisará el cumplimiento del cese de hostilidades. Hasta entonces, la comunidad internacional continúa conteniendo el aliento mientras espera la resolución de la crisis en el Golfo Pérsico.